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Teixóis, una pequeña aldea situada a unos 4 Km de Taramundi,
ha disfrutado históricamente de un conjunto de ingenios hidráulicos
(molino, piedra de afilar, central eléctrica, batán, fragua
y mazo), que hoy en día se encuentran recuperados y a disposición
de todo aquél que desee visitarlo.
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El conjunto permanece abierto al público durante
todo el año, incluyendo visitas guiadas.
Además para completar su visita disponemos de bar, merendero y
un pequeño comedor donde podrá reponer fuerzas.
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Si quieren
más información sobre nuestras instalaciones hagan click en
el mapa o usen el menú.
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EL MOLINO
La misma fuerza de agua que baja del arroyo de Las Mestas y que sirve
para dar movimiento al mazo, se aprovecha para dar movimiento al molino;
éste es una construcción rectangular de mampostería
y pizarra cubierta a dos aguas.
Las dependencias básicas del molino son el nivel hidráulico
en la parte inferior -el infierno- y la parte superior, que es la sala
de la molienda.
Observando el paisaje, se puede constatar la gran cantidad de estos artefactos
hidráulicos extendidos por toda Asturias, que hoy están
abandonados y en ruinas en la mayor parte de los casos por haber perdido
su función.
Sin embargo, en los siglos anteriores la producción agrícola
constituía casi el único recurso económico de la
población dentro de la cual el cultivo de cereales (trigo, maíz,
centeno ) tenía una gran importancia y así la molienda
era una actividad indispensable en la vida cotidiana de la región,
para la transformación en la harina y el pan.
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Anteriormente, el molino de Teixois, era de varios propietarios que lo
utilizaban según el sistema aquí llamado de Quendas (Kalendas),
en virtud del cual cada propietario disponía de su uso en función
de la mayor o menor propiedad que tuviera. Este mismo sistema servía
también a la hora de utilizar el mazo.
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EL
MAZO
Desde sus orígenes los mazos junto con las ferrerías tuvieron
gran importancia, y sobremanera en la actividad económica de los
siglos XVIII y XIX, en la zona Occidental de Asturias.
En las ferrerías se fundía el mineral en lingotes, mientras
que en los mazos se trabajaban para estirarlos y dar forma a los utensilios
y herramientas. Hoy, al haber desaparecido tanto los mazos como las
ferrerías se aplica la palabra mazo para designar al conjunto
formado por la máquina para batir el hierro y el edificio que
lo alberga.
El mazo de los Teixois aparece documentado en el siglo XVIII, en el Castro
del Marqués de la Ensenada,..."en la 17, que en términos
de este dicho concejo (Taramundi) hay 6 mazos de espalmar hierro ... mazo
de Los Teixois, sito en el lugar y sitio de este nombre..."
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Nada se encuentra en los documentos sobre la procedencia de los mazos
ni quienes montaron las primeras instalaciones. Sin embargo, se admite
que estas instalaciones estuvieron relacionadas con las ferrerías
del País Vasco, ya que por un lado hay documentos donde se hablan
de propietarios de mazos oriundos de Vizcaya y por otro, en el léxico
de esta artesanía se descubren algunas palabras de procedencia
vasca y en los concejos de Taramundi, Vegadeo, y Los Oscos, se encuentran
apellidos como Legazpi, Azcárate,..., etc. Junto a ello, la información
oral nos remite también al País Vasco, ya que entre los
herreros ancianos de Occidente se mantiene la tradición de que
las ferrerías y primeros mazos habían sido instalados
por gentes de Vizcaya.
La toponimia revela que hubo mazos en toda la zona de Asturias pero donde
más abundan es en la zona Occidental, debido a la presencia del
mineral de hierro, el abundante caudal de los ríos y la madera
de los bosques(sobre todo brezo) que servía para fabricar el
carbón vegetal utilizado para fundir el hierro y alimentar las
fraguas.
En el mazo de los Teixois se estiraba el hierro y con él se hacían
herramientas de campo y otros utensilios que luego se vendía en
ferias: braseros, sartenes, cazos, cubos, bicas(donde se hacía
el pan)..etc.
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| EL
BATÁN
Cuando las telas o paños tejidos en los telares debían
tener una mayor resistencia, o una consistencia más gruesa, por
el uso al que iban a ser destinados, se les sometía a una nueva
operación denominada: abatanado o enfurtido, realizada en los batanes,
pisas o pisones, toscas máquinas de madera movidas mediante energía
hidráulica y situadas en las proximidades de los ríos cuya
misión era producir el golpeteo de las telas por medio de unos
mazos o porros.
A mediados del siglo XVIII había en nuestra región cerca
de 200 batanes funcionando, según datos recogidos en el Catastro
del Marqués de la Ensenada; en la actualidad sólo quedan
algunos restos diseminados por la geografía Asturiana, y cuya
existencia queda reflejada en la toponimia de los pequeños pueblos
o en el recuerdo de las personas más ancianas del lugar donde
se asentaban. Y éste, reconstruido siguiendo los cánones
y dimensionado similar a los antiguos, en el conjunto etnográfico
de Teixois en Taramundi y que viene a complementar el conjunto de máquinas
hidráulicas que ya estaban funcionando en el lugar.
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En un batán, mecanismo movido por agua y que en España
se empezó a utilizar en el siglo XVIII aproximadamente, se distinguen
las siguientes partes: El sistema hidráulico, el armazón
o estructura y el recipiente o imina.
El sistema hidráulico está formado por un canal de madera
para la conducción del agua, la rueda hidráulica con su
eje o árbol de levas. La rueda de unos 2 metros de diámetro
va provista de unas 16 palas que giran mediante el impulso del agua y
que arrastran en su giro al árbol o eje en el que van intercaladas
a 90 grados dos levas o volvedoiras, que son las que hacen subir alternativamente
los porros o mazos.
El potro está constituido por cuatro pies derechos fuertemente
anclados en el terreno y un bastidor superior del que penden los mazos
de madera de unos 70 a 80 Kg. de peso y que llevan una de las bases oblicuas
y escalonadas para facilitar el volteo de las telas.
El recipiente o imina es una gran pieza de castaño labrada con
un hueco en el que tiene lugra el abatanado de los palos depositados
en su interior, por la parte superior de la imina discurren unos pequeños
canales por los que circula el agua necesaria para la refrigeración
de las telas y evitar de este modo que se deterioren por el calentamiento.
Las telas se colocan en el interior de la imina, dobladas en zigzag y
en cantidad de 20 a 30 varas, unos 17 a 20 metros, y se remojan continuamente
durante el tiempo que dura el abatanado. Se realizan tres paradas durante
el tiempo que dura la operación, con el fin de cambiar de posición
los paños y obtener un abatanado uniforme. El proceso debía
de ser vigilado y atendido continuamente por el pisador, con el fin de
evitar averías y si estas ocurrían , repararlas rápidamente,
ya que el continuo y desfasado golpeteo de las telas podía deteriorarlas.
Una vez abatanados los paños se ponían a secar y se devolvían
a las tejedoras que los habían traído a enfurtir, si se
trataba de mantas después se sometían a un proceso de cardado
para sacarles el pelo.
Hasta bien entrado el siglo XIX se seguían abatanando los paños
obtenidos en el telar para obtener el sayal y la estameña, con
la primerta se hacían una serie de prendas de uso frecuente por
el campesinado asturiano, como chaquetas, chalecos, faldas, capas , abrigos,
montera, sombreros, etc. Con la estameña aún se siguen fabricando,
por la zona de Cabrales, los escarpines o carpines, especie de zapatillas
sin suela que se calzan con las madreñas y preservan los pies del
frío y de la humedad.
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LA
PIEDRA DE AFILAR
Se ubica en el cobertizo adosado a la base de la alverca (banzado) con
la finalidad de aprovechar para su funcionamiento el agua del arroyo
antes citado.
Este ingenio supone un grado de evolución con respecto al tradicional
accionado a mano y en ella se afilaban todas las herramientas del campo
que fueran de corte.
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| LA
TROMBA DE AGUA
Daniel Bernoulli, un científico suizo, demostró que, en
un sistema con caudal constante, la energía se transforma de una
forma u otra cada vez que se modifica el área de la sección
transversal de la tubería.
Este es el principio utilizado por la tromba de agua, la presión
del agua que pasa a través de la tromba (tubo de Venturi), disminuye
cuando para por un estrangulamiento de ésta. Esta disminución
de la presión, hace que la presión atmosférica
sea superior a la presión que existe en el estrangulamiento de
la tromba, con lo que se produce una circulación de aire del
exterior al interior de la tromba, que pasa a mezclarse con el agua.
En la parte inferior de la tromba existe una cámara, de tal forma
que el chorro de agua con aire tropieza en una losa situada bajo el chorro,
haciendo que se separen ambos componentes. El agua, por medio de un sifón
se vierte al exterior y el aire queda atrapado en la cámara. De
ella, parte un conducto que transporta el aire acumulado a la fragua,
que es utilizado para avivar el fuego.
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